Ejerciendo en la otra punta del mundo: Nueva Zelanda

Sigo, con gran alegría, encontrando compañeros que ejercen fuera de España o que están intentando convalidar sus estudios en el extranjero, y esta vez, se puso en contacto conmigo una compañera mía de la carrera, Cristina Frial, que está nada y nada menos que en Nueva Zelanda, buscando su sueño de ser optometrista en tan idílico país. Nueva Zelanda es un país que sigue el modelo anglosajón de optometría, es por ello que las competencias que tienen son mayores, y allí los optometristas gozan de un mayor reconocimiento por parte de la sociedad, con un mayor número de posibilidades de trabajo y en general, sueldos acordes a ello.

Cristina estudió el Grado en Óptica y Optometría en la Universidad Complutense de Madrid, y tras un tiempo trabajando en España, decidió marcharse a Australia a mejorar el inglés. Una vez allí, por casualidades de la vida, encontró una oferta de trabajo en Nueva Zelanda, y allí está intentando convalidar el titulo para poder ejercer de «optometrist» en el futuro. Un proceso nada sencillo y que lleva su tiempo. De momento trabaja de auxiliar en una clínica de optometría, con lo que está ganando experiencia en su nuevo país de acogida a la vez que convalida los estudios.

— Cuéntanos más sobre la clínica en la que estás trabajando ahora mismo y tu posición allí. ¿Qué labor y funciones desempeñas en tu trabajo?

Mi labor en esta empresa se basa en ayudar al optometrista con todas las pruebas preliminares. Tomo fotos del fondo de ojo del paciente, realizo OCTs, campos visuales, medida de la presión intraocular, entre otras. A la vez ayudo al vendedor con las ventas de las gafas, reparaciones, lentes de contacto, etc. Si tuviera que compararlo con la profesión del optometrista en España, lo único que no realizo actualmente sería la refracción al paciente, por lo demás… ¡muy similar! 

— ¿Cómo acabaste en la otra punta del mundo? ¿Qué te motivó a dar este paso?

Sinceramente terminé en Nueva Zelanda por puro azar. Os cuento, tras estar trabajando algunos años como optometrista en España, decidí tomarme un año sabático para estudiar inglés en otro país, trabajar de cualquier cosa que me permitiera ser independiente y por qué no, probar suerte. Siempre había querido vivir un tiempo fuera de España, en un país de lengua inglesa, así que decidí irme a estudiar inglés a Australia durante un año, cosa que recomiendo a todo el mundo que tenga una pizca de energía de aventurero. 

Eso sí, al llegar como estudiante tienes dos opciones, gastarte todos tus ahorros y vivir un año sin límites o, como hice yo, empezar a trabajar de lo que encuentres, sin ningún prejuicio. Para mí, fue fácil encontrar trabajo, y a las dos semanas de llegar a Brisbane empecé a cuidar a dos niños por las tardes. Sinceramente era un trabajo sencillo que me permitía vivir independientemente y a la vez disfrutar de la experiencia. Tras unos meses mejorando mi inglés, me sentí preparada para probar suerte en nuestra profesión y empecé a aplicar a ofertas en web de bolsas de trabajo.

Lamentablemente, sin pasar el examen de convalidación no podía ejercer como optometrista, por lo que empecé a decantarme por roles como Clinical assistant o Optical Dispenser. En unas de las páginas webs apliqué a un trabajo en Nueva Zelanda por error, sí, puro error (debido a que Nueva Zelanda está cerca de Australia muchas webs comparten bolsas de trabajo de ambos países). Tras muchas entrevistas con los dueños de la empresa, me fue gustando la idea de trabajar en algo relacionado con mi profesión, en otro idioma y a la vez poder descubrir otro país MARAVILLOSO. Y aquí estoy, después de año y medio, viviendo y trabajando en Nueva Zelanda.


— Tu objetivo es llegar a ser «optometrist» en Nueva Zelanda. ¿Cuál es el proceso para llegar a ejercer de optometrista en este país teniendo el título de Grado en Óptica y Optometría, y cuánto se tarda en convalidar los estudios? ¿Tienes que volver a la Universidad? 

Es un proceso muy largo y que conlleva mucho esfuerzo tanto personal como económico. Tienes dos vías de acceso a esta profesión, la primera de ellas es volver a la Universidad y realizar la carrera de nuevo por 4 años, pagando la desorbitada cuota anual para los estudiantes no neozelandeses. La segunda opción, es pasar varios exámenes de convalidación del titulo, dos teóricos que engloban todo los temarios de nuestra carrera y dos prácticos con diferentes pacientes.

«Un optometrista en Nueva Zelanda gana casi el triple que en España»

— Aunque llevas poco tiempo en Nueva Zelanda, ¿Sabrías decirnos las competencias que tienen los optometristas en Nueva Zelanda y las diferencias que hay con España en este sentido? ¿Crees que tienen reconocimiento por parte de la sociedad?

La optometría tanto aquí como en Australia es bastante completa, y no difiere mucho de lo estudiado en nuestra universidades en España, pero lamentablemente, difiere de la práctica tras terminar la Universidad. En España, sólo afortunados optometristas pueden trabajar con lentes esclerales o Orto-K , realizar terapia visual o proporcionar ayudas a baja visión, por ejemplo. En cambio, aquí son el tipo de pacientes que vemos día a día, por lo que el optometrista debe estar preparado para lo que sea. Además, todos los optometristas pueden prescribir medicación ocular por lo que no es necesaria la intervención del oftalmólogo, pero esto implica aún más conocimiento por parte del optometrista.

— Si tuvieras que recomendar a un compañero que está dudando en dar un paso similar y dejar su país de origen, ¿Qué le dirías? 

¡NO LO DUDES! Eso le diría.

Creo que si dudas y no lo haces, te vas arrepentir en el futuro. Sé que ahora mismo las cosas no están fáciles para dar el paso, pero es AHORA cuando uno se da cuenta que la vida es muy rápida y hay que disfrutar, vivir nuevas experiencias, conocer nueva gente, nuevas culturas, y eso, para mí, es lo que te hace una persona completa.

— ¿Te gusta vivir en Nueva Zelanda? Háblanos de como es la vida allí, su cultura, y qué se puede hacer.

Nueva Zelanda es preciosa. Super verde, con paisajes increíbles, la gente es muy acogedora, relajada y educada, y es un país con muchas actividades para hacer. Hay muchísimas rutas de senderismo, de todos los niveles, todas ellas muy bien informadas, con carteles educativos. Muchos caminos para bicicletas, que puedes recorrerte fácilmente. Tienes playas casi paradisíacas, a la vez que glaciares. Respecto a las ciudades, tienes de todo, desde una gran ciudad con sus rascacielos como Auckland, a Queenstown, una pequeña ciudad de montaña con increíbles pistas de ski y cabañas con encanto. El contraste es sorprendente.

Me gusta vivir aquí, obviamente echo de menos España, pero a la vez me gustan ciertas cosas de esta cultura, de las cuales voy incorporando a mi vida, y creo que es en eso en lo que se basa, bajo mi punto de vista, viajar y trabajar en otros lugares; al final tu personalidad se crea de las experiencias que vayas adquiriendo a lo largo de tu vida.

— Desde el exterior, la información que nos llega desde Nueva Zelanda con respecto a la COVID-19 es que apenas hay contagios porque tanto las autoridades como los ciudadanos lo están gestionando bien. ¿Es la realidad como la cuentan en las noticias? Cuéntanos más sobre como esta gestionándose la pandemia allí desde tu punto de vista.

Es cierto. Sé que va a sonar impertinente e incluso grosero pero la gente que vive aquí, y me incluyo, no sabemos lo que es vivir con el virus. Afortunadamente, hace tres meses desde el último nuevo caso en el país. No hay ningún tipo de restricción, ni de horario, ni de actividades ni siquiera debemos utilizar mascarilla, pero las fronteras están cerradas. Si quieres entrar al país, debes ser neozelandés y al llegar debes quedarte en un hotel designado por el gobierno durante 15 días hasta que se hayan desarrollado los síntomas de virus, si los hubiese.

Desde mi punto de vista, hay varios factores que han desencadenado una «victoria» frente a la COVID-19 en Nueva Zelanda. En primer lugar, creo que las medidas se tomaron a tiempo, la población siguió a rajatabla cada una de ellas y debido a que la cantidad de población de todo el país es mucho menor que cualquier gran ciudad del mundo, se ha podido controlar satisfactoriamente. 

— ¿Es caro vivir en Nueva Zelanda? Teniendo en cuenta el coste de vida, ¿sabes si con el sueldo de optometrista es suficiente para poder vivir dignamente y poder hacer lo que más te gusta?

Más que suficiente, te lo aseguro. Un optometrista en Nueva Zelanda gana casi el triple que en España. Como en todos los países, hay cosas más caras y cosas más baratas, pero sinceramente, yo no creo que Nueva Zelanda sea caro, todo depende de tus gustos personales y tu nivel de vida.

«Ser optometrista en Nueva Zelanda conlleva mucho esfuerzo, tanto personal como económico»

— Cuéntanos tu mejor y peor experiencia hasta el momento, tanto en lo personal como en lo profesional, desde que vives en tu nuevo país de acogida.

A nivel profesional diría que lo mejor que he encontrado es mi equipo en el trabajo. Apoyo y ayuda incondicional, positivismo en el día a día, gente maravillosa de diferentes partes del mundo (Sudáfrica, República Checa, Irlanda, Inglaterra, y por supuesto Nueva Zelanda). Como curiosidad, soy incapaz de hablar español en el trabajo, cuando he tenido un paciente de habla hispana no era capaz de articular una frase completa sin titubear. Una vez entro por la puerta de la clínica, modo inglés activado.

La peor experiencia, yo creo que como todo el mundo que vive lejos de su familia en estos tiempos y no puede volver a casa por tema de trabajo o circunstancias personales, ha sido la llegada del virus. Fue un momento bastante estresante para mí, por todo lo que ha conllevado desde entonces.

— Nueva Zelanda es probablemente uno de los países que más lejos está de España (eres, de hecho, la que más lejos está de todos los colegas que hemos entrevistado en el blog), ¿cada cuánto vas a España normalmente o cada cuánto te gustaría ir? ¿Cúanto se tarda en llegar allí desde Madrid? ¿Son caros los vuelos de media?

Creo que esta es la pregunta más difícil de responder, y más ahora con la situación que estamos viviendo. Llevo sin ir a España dos años y medio, básicamente desde que salí para Australia. Iba a visitar a mi familia justo antes de la pandemia de COVID pero, obviamente, no pude. 

En cuanto al viaje, es muy largo, unas 33 horas, incluyendo varias escalas. Antes de la pandemia, los vuelos de ida y vuelta no eran muy caros considerando lo lejos que estamos, alrededor de $1500 (unos 850-900 euros).

— Ahora que vives en otro país, nombra las tres cosas que más echas de menos de España y las tres que menos. ¡Seguro que coincidimos en muchas!

Las tres cosas que más echo de menos son: mi familia, mis amigas y un buen cocido madrileño. 

Las tres cosas que menos echo de menos son: el tráfico de Madrid, el estrés de una gran ciudad, y los pisos de alquiler de 25 m2.

¡Gracias Cristina! y te deseamos mucha suerte con la convalidación de tus estudios. Enhorabuena por tu valentía para dar este salto, y gracias por tu interés en participar en la entrevista 🙂

1 comentario

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  1. Hola Jysn , muy interesante tu blog . yo soy optometra de Colombia….pero no me queda claro ejemplo con USA la homologación del título de Optometra

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