Cómo unas gafas salvaron a un chef en los atentados del 11-S 

Hace ya 19 años del mayor atentado de la historia reciente de Estados Unidos, un acontecimiento que ninguno de nosotros olvidará: el ataque a las icónicas «Torres Gemelas» (World Trade Center) de la ciudad de Nueva York. Era el año 2001 cuando dos aviones impactaban en ambos rascacielos, el primero a las 8.46 de la mañana y unos minutos más tarde, a las 9.02, el segundo. Las dos torres colapsaron y acabaron hechas un amasijo de hierros, llevándose por delante miles de vidas inocentes.

Leyendo sobre ello, ha llegado a mis manos recientemente una historia curiosa y muy relacionada con la profesión de óptico-optometrista que quería compartir con los lectores del blog, pues uno de los supervivientes de esta tragedia le debe su vida precisamente a la visita al optometrista. ¿Cómo es posible? Sigue leyendo…

El protagonista de la historia es Michael Lomonaco (1955), un chef originario de Nueva York, concretamente del distrito de Brooklyn, que entre los años 1997 y hasta 2001, en el momento del atentado, fue el chef jefe del prestigioso restaurante Windows on the World, que estaba situado en las plantas 106 y 107 de la Torre Norte, un sitio que como podéis imaginar, debía ofrecer unas vistas inigualables del skyline de Manhattan.

 

Restaurante «Windows on the World» a finales de los 90

 

Cuando el primer avión impactó la Torre Norte, Michael se encontraba en el lobby del edificio, el cual contaba con un espacio abierto con varios negocios, entre ellos la óptica «LensCrafters», una conocida cadena norteamericana que aún opera a día de hoy. Ese día, Michael llegó más temprano de lo habitual a su puesto de trabajo, por la ausencia de tráfico, algo bastante inusual en esta ciudad. Dado que llegó con bastante antelación, decidió pasarse por la óptica del lobby antes de subir al restaurante, con la idea de reemplazar las lentes de sus gafas de cerca, que estaban muy rayadas y necesitaban un cambio. Mientras estaba con el optometrista, ya casi terminando el examen visual, sintió un fuerte ruido y segundos más tarde las luces se apagaron. Fue debido al choque del avión con la Torre Norte.

 

El chef Michael Lomonaco

 

A los pocos minutos del impacto, ya estaban evacuando el edificio, y dado que Michael estaba en el lobby pudo abandonar rápidamente la torre. En medio de una gran confusión, se dirigió a una cabina cercana para llamar a su mujer e informarle de la situación. Como relataba en una de las entrevistas posteriores que dio, fue poco después cuando el segundo avión impacto la Torre Sur, y Michael pudo verlo con sus propios ojos y confirmar así que los rumores de que un avión había chocado con una de las torres eran ciertos.

El vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra la Torre Norte en las plantas 93 a 99, destruyendo todas las vías de escape por encima del punto de impacto. Dado que el restaurante se encontraba unas plantas más arriba, los 73 empleados del restaurante que en ese momento estaban trabajando, no pudieron escapar. Todos murieron, menos Michael, cuyo destino quiso que ese no fuera su último día. Quien le diría a Michael Lomonaco que unas gafas arañadas que necesitaban una visita urgente al optometrista le iban a salvar la vida. Probablemente una de las visitas más afortunadas a una óptica que se recuerden.

Descansen en paz las víctimas.

 

9/11 National Memorial – Nueva York (Estados Unidos de América)

Fuentes:

En este enlace puedes ver una entrevista en vídeo de casi hora y media a Michael Lomonaco, donde explica con detalle lo que pasó ese día

1 comentario

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  1. Me encantan estas pequeñas historias, anexas a esos acontecimientos monstruo históricos que suelen ocultarlas por la trascendencia que poseen.

    Felicidades por la aportación.

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