La importancia de la visión al conducir

El tema que me propongo analizar esta vez es el referente a la conducción de vehículos a motor, pero insistiendo en hacerlo con una buena visión e incidiendo especialmente en la conducción nocturna por ser la parte del día más peligrosa en cuanto a visión se refiere. Post sencillo y a la vez bastante necesario para evitar tener un percance que ponga en peligro nuestra vida por culpa de un problema visual.

Este tema de los accidentes da mucho respeto hablarlos, pero están ahí y hay que atajarlos, y si el campo de la óptica y la optometría puede ayudar a reducirlos, ¿vamos a ello no?

Hablando del tema de concienciación de los accidentes… ya nada nos sorprende, ¡no hay más que ver las campañas de la Dirección General de Tráfico (DGT)! no se cortan nada… incluso recuerdo haber visto coches accidentados por la Ciudad Universitaria de Madrid en forma de campaña dirigida a los jóvenes. Impactante cuanto menos.

Lo primero que hay que saber es que para conducir con seguridad hay que tener, entre otras cosas, una muy buena visión, y para que ésta sea buena hace falta que las capacidades visuales que más intervienen en la conducción estén en óptimas condiciones. Por eso en el caso de que alguna de ellas esté disminuida, debido a errores en la visión o enfermedades, dará lugar a una visión más pobre y de inferior calidad, complicando la conducción.

 

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Las capacidades visuales antes mencionadas son:

1) Agudeza visual: la más importante, puesto que determina el nivel de detalle con el que percibimos los objetos observados. Puede verse afectada por muchísimas causas pero las más típicas son el tener una ametropía, esto es: miopía, hipermetropía, astigmatismo… Por eso hay que saber si se tiene alguna de ellas que puedan mermar la agudeza visual y ponerle remedio, yendo a la óptica para ello. Por supuesto al volante hay que estar bien corregidos ya sea con gafas o lentes de contacto.

2) Visión binocular: es la visión conjunta y coordinada de ambos ojos. Permite ampliar el campo visual y ofrece una mejor calidad visual.

3) Campo visual: comentado en el apartado anterior, es la totalidad del espacio percibido, manteniendo la mirada fija en un punto. Para captar la mayor cantidad de mensajes que le brinda una escena de tránsito, el conductor debe utilizar la zona de la vista más amplia, que abarca aproximadamente unos 170 grados. Comentar que se va reduciendo a medida que aumentamos la velocidad.

4) Sensibilidad luminosa: es la capacidad de adaptarse y de ver en condiciones de poca o excesiva iluminación. Vamos a comentar en este apartado que es durante la noche donde se producen más accidentes y de forma más grave que los que se producen durante el día. Ésto se debe a que durante la noche la agudeza visual baja un 20% y ésto se agravará aún más si se presenta alguna alteración visual añadida (glaucoma, retinopatías, miopías severas e incluso de baja graduación, cataratas, etc.)

5) La percepción y la atención a la conducción: es cómo procesamos la información y el grado de concentración que podemos mantener sobre lo que miramos. Este punto está bastante claro y es totalmente lógico. En todo momento hay que ir atento a la carretera y evitar distracciones que nos hagan apartar la vista, ya que el 90% de la información que recibimos al conducir nos llega a través de la vista.

6) Visión del color: es la capacidad de distinguir los diferentes colores en sus distintos atributos. Las personas que tienen problemas con la percepción de los colores son los daltónicos (ya hablamos de ellos en la entrada anterior del blog). Aunque no es una de las capacidades visuales decisivas para conducir, se deben aumentar las precauciones en caso de niebla, lluvia, etc., y aumentar la distancia de seguridad, ya que los daltónicos pueden no percibir bien las luces traseras de frenado, sobre todo si son muy oscuras o están sucias. Pueden alterar también la visión de color los gases de la combustión del motor, exceso de alcohol y tabaco, algunos medicamentos y drogas.

Por otro lado, algunos estudios sostienen que los sujetos con alteraciones en la visión del color reaccionan peor ante determinados estímulos coloreados, es decir, aumenta el tiempo de reacción. Pero no hay porqué preocuparse, si el resto de capacidades visuales están en perfecto estado podrá conducir sin problemas. En temas de aviación por ejemplo si habría más problemas al ser daltónicos, pero eso es otro tipo de conducción que no es de la que hablamos.

 

Aparte de estas capacidades visuales, también afectan a la conducción otra serie de causas y condiciones fisiológicas que influyen en la conducción, como pueden ser:

1) La edad: el envejecimiento afecta a la vista en torno a las 45 años y es importante a partir de los 65 años, puesto que se reduce la agudeza visual, la visión de profundidad, el campo visual, la adaptación a la oscuridad, tienen mayor sensibilidad al deslumbramiento, mayor dificultad para conducir por la noche y precisan mayor intensidad de luz para ver bien. De hecho últimamente la DGT ha iniciado varias campañas con el objetivo de que los conductores de la tercera edad pasen a ser pasajeros. Totalmente de acuerdo con esta medida, la verdad.

 

Senior Man Driving

 

2) Las enfermedades de la vista (cataratas, glaucoma, retinopatías, etc.) o las generales (diabetes o hipertensión arterial) que deterioran la capacidad visual no conllevan siempre la pérdida del carnet, dependiendo ello del estado y del control de la enfermedad. Estas enfermedades pueden evolucionar hacia la ceguera. Sólo el control periódico podrá detectar a tiempo cualquier cambio y poder efectuarse el tratamiento adecuado para frenar o incluso revertir la enfermedad.

3) La fatiga ocular está relacionada con los defectos de refracción (miope, hipermétrope y sobre todo en el de tipo astigmático), también con los trastornos de la movilidad ocular (forias, estrabismo, nistagmus, etc.) En este apartado tendríamos también la sequedad ocular que se manifiesta tras un tiempo variable de conducción, con la velocidad, con la conducción nocturna, tráfico intenso, uso del aire acondicionado y con el consumo de tabaco, alcohol, medicamentos y drogas, siendo más molesta al llevar puestas lentes de contacto. Se manifiesta por una disminución del parpadeo, lo que da lugar a una sensación de picor, quemazón y la necesidad de restregarse los ojos, siendo este último signo premonitorio de somnolencia. Recomendamos en este apartado, para mejorar el confort ocular, usar gafas para conducir en vez de lentillas, sobre todo por la noche.

 

Por último vamos a ofrecer una serie de consejos visuales, aplicados a la conducción, con los que nos bombardean constantemente las noticias, las distintas campañas de tráfico y por supuesto, los ópticos-optometristas, que velan por su salud ocular. Ahí van:

– Realizar una visita periódica al óptico-optometrista al menos una vez al año, así sabrá si tiene algún problema en la visión o si el que tenía ha empeorado, con el riesgo que eso conlleva como dijimos al principio. ¡No espere que se le caduque el carnet!

– Si usa gafas graduadas, lleve siempre la graduación correcta, los cristales limpios y sin ralladuras. También lleve gafas de repuesto (aunque no es obligatorio, sí es muy recomendable). Otra cosa muy importante y que la gente profesa mucho es que porque se tenga pocas dioptrías no crea que no necesita gafas para conducir. Una miopía de 0.50 D por la noche, reduce la agudeza visual en un porcentaje muy importante.

– Para conducir por el día, muy recomendable el hecho de usar gafas de sol para protegerse de los rayos solares. Importante: que se compren en un establecimiento de óptica especializado (para que sean de calidad y no dañen nuestros ojos), con un grado de filtro no muy alto para que en sitios oscuros (túnel por ejemplo) no se pierda demasiada visión. Interesante el tema de las lentes polarizadas para evitar ciertos deslumbramientos por reflejos indeseables.

– Si tiene alguna alteración o enfermedad visual procure conducir por autopistas o autovías, aumente la distancia de seguridad, disminuya la velocidad, procure no hacer viajes largos, descanse cada hora de viaje y procure no conducir en situaciones con escasa luminosidad (amanecer, anochecer o durante la noche). Contrólese la vista cada poco tiempo.

– Si ha sido operado (de miopía, hipermetropía, astigmatismo, cataratas, glaucoma, desprendimiento de retina, etc.), no conduzca hasta que su oftalmólogo se lo indique y evite conducir por la noche durante algún tiempo.

– ¡No beba! El alcohol y algunos medicamentos afectan, y mucho, a algunas capacidades visuales, como se vio en este otro post del blog, lo que aumenta el riesgo de sufrir un accidente.

– Prevenga la fatiga ocular aumentando el ritmo de parpadeo, y sobre todo si es usuario de lentillas. También puede usar lágrimas artificiales para ello. Evite las corrientes de aire de las ventanas. Use el aire acondicionado con moderación y sin que apunte directamente a usted. No fume dentro del coche. Evite conducir de noche, o con tráfico intenso y situaciones estresantes. Evite conducir sin gafas de sol en días muy soleados o en zonas de playa o de nieve. Si siente la necesidad de restregarse los ojos o de cerrarlos para que le descansen, pare el coche y descanse o duerma un rato.

– Para evitar el deslumbramiento lleve limpio y sin ralladuras el parabrisas y las gafas si las usa.

– Los vehículos de color claro son mejor vistos por los otros conductores.

– Los peatones y ciclistas deben llevar ropas claras y de colores llamativos, chalecos o dispositivos reflectantes para ser vistos, sobre todo por la noche.

– Hay que ser consciente de las limitaciones visuales que cada uno tiene, y cambiar los hábitos de conducir adecuándolos a su capacidad visual. De esta forma disminuirá el riesgo de sufrir un accidente.

Con esta serie de consejos es suficiente para que la conducción sea más segura, así que lo dejamos aquí. Pero insisto, lo primero es tener una visión con la suficiente agudeza visual (AV=1 al menos) para desarrollar la actividad sin peligro.

¡Un saludo!

 

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